El masaje californiano y otras técnicas de masaje: 9 diferencias

 #1  Tu pones el 50%

Los efectos del masaje no dependen solo del masajista. Tu apertura y entrega en la sesión significan como mínimo el 50%. Cuando hay un buen vínculo y rendición a lo que es por parte del cliente las sesiones pueden llegar a ser extáticas.

 #2 No se trata de aguantar sino de atravesar

Durante la sesión continuamente pendulamos entre la polaridad dolor-placer. Normalmente cuando más dolor puedo respirar, más placer puedo sostener y más liberadora es la sesión.

No hay que aguantar, resistir ni apretar nada. Se trata de buscar el umbral de dolor que puedas RESPIRAR y atravesar para que esta energía estancada se expanda y pueda circular por todo el cuerpo.

Buscamos la intensidad justa para ti. En la camilla siempre vas a tener tiempo, espacio y contención para descubrir la tuya. El objetivo último es ampliar tu capacidad de respirar lo que sucede, ampliar tu capacidad de sentirte y entregarte a lo que ES.

 

#3 Trabajamos a nivel energético

Trabajamos a través del cuerpo físico, pero con la lentitud y escucha necesarias movilizamos mucha energía. Cuanta más conciencia tengo del movimiento energético que se produce en la camilla más me preocupo en cuidar mi energía. Afinar mi sensibilidad y intuición, por responsabilidad personal y compromiso profesional.

Es común escuchar frases como ‘me he quitado un peso de encima’, ‘me ha cambiado la cara’, he transitado estados de trance-vigilia-duermevela etc. En definitiva, tu campo energético y vibración se elevan a frecuencia más altas, amorosas y compasivas.

 

#4 Hay espacio para el no saber

No saber el motivo por el que suceden o no suceden ciertas cosas. No saber las respuestas a tus preguntas o no poder dar un diagnóstico concreto.

Siempre hay curiosidad por tu experiencia en el aquí y ahora, mucha confianza en mis manos, en tu cuerpo y también algo de una entrega a algo mayor que no controlamos.

 

Y a la vez seguimos formándonos y cultivando nuestro estilo terapéutico.

 

#5 La sanación sucede

El contacto físico hoy en día es revolucionario: o bien escasea o bien está hiper-sexualizado. A través de nuestras manos y con nuestro corazón disponible la sanación sucede.

Somos mamíferos y desde que nacemos nos vinculamos a través del contacto. Durante el masaje a menudo conectamos de nuevo con lo bonita que es la vida, con el gozo de habitar nuestro cuerpo, con el merecimiento de amor y cariño entre otras muchas cosas.

Esto para mí es sanación y es altamente poderoso. La medicina alopática es necesaria y importante pero no es suficiente. Cada vez veo más personas que toman las riendas sobre su salud y se dejan llevar por su intuición.

#6 Estamos en constante supervisión

Cuando hablo de tener el corazón disponible me refiero a estar abierto a otro ser humano. La camilla te confronta una y otra vez y te refleja tus luces y sombras, dones y limitaciones. Cómo te manejas con tus límites, con casos desafiantes, con tus filias y fobias, con tu sexualidad y un largo etcétera.

Por norma general no nos vamos a encontrar en la camilla con nada que no podamos sostener o bien hayamos transitado nosotros antes de alguna manera similar. ¿Cómo puedo reaccionar con más amor a lo que antes reaccioné con miedo?

 

#7 Confiamos en la auto-regulación del cuerpo

Así como en la terapia Gestalt, en el masaje californiano confiamos en la autorregulación organísmica, es decir, en que el cuerpo tiende a la salud de manera natural y espontánea. Esto se traduce en una confianza hacia el cuerpo de tu cliente y su propio proceso.

Con una actitud meditativa y de escucha por parte del terapeuta, es el propio cuerpo del cliente que través del tono del tejido muscular, su respiración o la propia palabra nos va comunicando qué es lo que su cuerpo necesita.

El simple hecho de traer consciencia a las diferentes partes del cuerpo, la calidad del contacto y la integración del cuerpo como un todo ya es de por sí sanador.

 

#8 Es un masaje sensorial-sensual

Entendemos sensualidad como sensorialidad. Y el masaje californiano es muy sensorial. Los movimientos largos, la calidad del contacto y la lentitud hacen de este un masaje altamente sensorial: ¡que despierta los sentidos!

 

Alternamos con movimientos profundos, específicos y también caóticos pero el placer del tacto está muy presente en estas sesiones. Cuanto más nos permitimos sentir este placer, más disponible está también para nuestro cliente.

Tocamos sin miedo y a la vez los límites están muy claros en la camilla: empezando por el trabajo con la sábana y el encuadre del trabajo.

Es esta combinación de intensidad y quietud, de dolor y placer (el límite a menudo es difuso) el que normalmente nos va llevando a estados de trance, duermevela o vigilia que son también profundamente sanadores en sí mismos.

 

#9 No nos cansamos (tanto)

Apenas trabajamos con la fuerza muscular sino que aprovechamos la fuerza de la gravedad. Nos movemos desde nuestro centro de energía vital y constantemente nos preguntamos: ¿cómo puedo estar más cómodo?.

Accedemos al tejido sin esfuerzo y sobre todo sin lucha. Esta actitud la transmitimos también a la persona que está estirada y cuando hay apertura el masaje se convierte en una linda danza en la que ambas personas salimos con más energía y más livianos.

¿Te animas a probarlo?

Si quieres seguir investigando acerca del masaje californiano tienes mucha más información en la sección recursos.

 

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